Ruta por los pueblos del valle del río Nansa. Cantabria, España.El río Nansa se nutre de los manantiales y pequeños ríos que nacen en las faldas de las sierras de Peña Labra y Peña Sagra, y discurre por parajes naturales y valles hasta llegar a su desembocadura en Pesués en una de las rías más bellas de Cantabria, Tina Menor.
Esta zona tiene un relieve bastante accidentado, con altitudes que van creciendo desde la costa hacia el interior. Las laderas de los montes de la zona están cubiertas por extensos bosques de hayas y robles, en los que se refugia una rica fauna. A lo largo recorrido del Nansa, desde las cuencas altas hasta su desembocadura en la bella ría de Tina Menor, el río y sus afluentes atraviesan y bañan pequeñas poblaciones, hasta hace muy pocos años, eminentemente ganaderas, y en las que actualmente se mezcla esta actividad con otras más dirigidas al turismo. En el valle de Polaciones, en la parte más alta de la cuenca, nos encontramos hasta un total de 13 aldeas con nombres como Salceda, San Mamés, Santa Eulalia o Santotís. Se trata de un valle con carácter y cultura propios, por su relieve, su vegetación, su fauna, su clima, su historia y sus costumbres ancestrales. El río discurre paralelo a la carretera y entre las curvas y recurvas del camino, se asoma uno de los paisajes más espectaculares de Cantabria, donde la naturaleza y la mano del hombre, se unen en el impresionante embalse de la Cohilla. En su camino hacia el mar, el río Nansa se topa con el pueblo de Cosío, asentado en los márgenes del río Vendul, afluente del Nansa, que rezuma historias hidalgas medievales y casonas indianas fruto de la melancolía de sus dueños. Carmona es otro de los núcleos que atraviesa el Nansa, cuya mejor panorámica se observa desde “la Collada” , pequeña sierra que une la cuenca del Nansa con el valle de Cabuérniga. Posiblemente Carmona sea uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservado de España y uno de los más bellos de Cantabria. El Nansa baja tranquilo por Celis, Cades o Herrerías hasta llegar a Muñorrodero y Pesues, enclavados en las márgenes de Tina Menor, una ría cuyas aguas esmeraldas y sus orillas vírgenes la convierten en un paraíso de tranquilidad. Un paisaje para relajarse en la cuenca del Nansa: ría de Tina Menor La cueva de Chufín Por las excavaciones realizadas en el vestíbulo se sabe que la cueva fue ocupada, al menos, durante el Solutense Superior (hace 17.500 años). Las representaciones artísticas de la cueva, sin embargo, son de diferentes momentos, algunas bastante anteriores, hasta de hace 25.0000 años. El arte de Chufín se puede dividir en dos grandes conjuntos: las representaciones del vestíbulo y las del interior de la cueva. En el vestíbulo, aparecen paneles con grabados de trazo profundo. En el más interesante de los paneles aparecen grabados que representan un bisonte y varias ciervas. Además hay peces, signos, etc. En la sala interior, las figuras se distribuyen por ambas paredes y hay tanto pinturas como grabados. En la pared derecha hay un “macarrón” abstracto, el grabado de una zancuda y un gran panel de pinturas rojas, con un uro y un caballo, puntuaciones y signos complejos. En la pared izquierda hay un antropomorfo grabado en trazo grueso, entre otras figuras de caballos, cérvidos…. La ferrería de Cades Hoy en día la ferrería se ha convertido en un museo que se puede visitar para recordar el oficio de ferrero, que en su día tuvo tanta importancia en la comarca de Saja-Nansa.
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