Barcelona, ciudad gótica. España.El barrio más famoso, paso a paso, entre callecitas laberínticas, iglesias y construcciones que cargan siglos e historias que pocos conocen.BARCELONA.- Sin mirar el reloj y guardando por unos momentos el mapa. Esas deberían ser las premisas para emprender un recorrido por el famosísimo Barrio Gótico de la ciudad, misterioso, histórico, imperdible. Muchos hacen un circuito básico por la plaza Nova, la catedral, la calle del Bisbe hasta la plaza Sant Jaume, los lugares más conocidos donde todos quieren su foto. Pero hay otra manera de descubrirlo, de sumergirse en su historia a fondo. Lo mejor es dejarse perder por sus calles laberínticas y esos pequeños lugares que atesoran grandes riquezas que pocos conocen. "El problema del Gótico es que alterna lugares secretos con toda la parafernalia turística. Para conocerlo hay que animarse a investigar y meterse en los patios y las calles más desiertas sin miedo a perderse", cuenta Hernán Kurfirst, guía de turismo desde hace 15 años y el lazarillo que nos llevará a develar algunas historias. En este lugar se comenzó a escribir la historia de Barcelona. Por sus vías transitaron desde pueblos íberos, cartagineses, romanos, visigodos, musulmanes hasta carolingios. Hoy, un sinfín de visitantes de todas partes del mundo se entremezclan y pasean día a día por los restos de una antigua civilización que, por momentos, torna sus aires entre añejos y bohemios. "A esta zona se la conoce como el Gótico porque dentro de las antiguas muras romanas, que aún se conservan en parte sobre Via Laietana, se encuentran reliquias góticas de la época de oro de la ciudad entre el año 1200 y 1500", relata Hernán, mientras dejamos atrás el Passeig de Gracia, El Corte Inglés, Zara y un H&M para más tarde, y nos introducimos en una atmósfera totalmente opuesta que nos aleja de una gran cantidad de tiendas modernas y nos invita a hacer un recorrido al pasado. El Portal del Angel era el antiguo acceso a la ciudad y es nuestro punto de partida. Siguiendo la senda por donde las calles se angostan llegamos al sitio donde nació la ciudad de Barcino. Sus letras se ordenan a lo largo de la vereda y ahí están los turistas eligiéndolas para acomodarse entre una u otra y llevarse el recuerdo de esta Plaza Nova que abre un espacio, entre bares y tiendas de suvenires, para mostrarnos su majestuosa catedral gótica. Construida en 1298 y finalizada 150 años más tarde, la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, como es su nombre completo, fue declarada Monumento Histórico - Artístico Nacional en 1929. En su interior se encuentran los sepulcros de algunos soberanos del condado de Barcelona y la corona de Aragón. Con su fachada de estilo neogótico y en constante trabajo de mantenimiento es una de las paradas más concurridas. Muralla romana Volviendo hacia la catedral, en uno de sus costados y cerca de la O de Barcino, comienza Carrer del Bisbe. Pero antes de dejar atrás esta plaza y refiriéndose al nombre de la ciudad antigua, Hernán explica: "Es un tema muy complejo y lleno de controversias aún. Algunos sostienen el origen ibérico y otros, el cartaginés, dado que la familia que la conquistó en 218 a.C. se llamaba Barca de apellido. El famoso Aníbal Barca y su hijo Asdrubal". Carrer del Bisbe, o la calle del obispo, era la arteria principal de la antigua ciudad romana. Hoy esta calle típica une la plaza Nova con la Sant Jaume, dos puntos significativos de este barrio. Dejándonos seducir por la soledad y el silencio de las callejuelas que la cruzan, la risa y los gritos de chicos jugando nos conducen a otra plaza. Llegamos a Sant Felip Neri donde se encuentra la iglesia que lleva el mismo nombre. Una construcción de estilo barroco, cuyas paredes conservan impactos de bala recibidos durante la Guerra Civil Española. Fue camino a esta iglesia donde ocurrió el accidente que dejó agonizando al personaje más emblemático de esta ciudad, Antoni Gaudí. "El 7 de junio de 1926, Gaudí fue atropellado por un tranvía. Lo reconocieron un día después y murió al tercer día. Lo curioso del caso es que lo confundieron con un mendigo por su humilde vestimenta y porque no portaba documentos", relata Hernán. Retomando Carrer del Bisbe, un puente colgante es la señal de que la calle pronto desembocará en la plaza Sant Jaume. Pont del Bisbe (Puente del Obispo), construido durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, a finales de los años 20, es uno de los puntos más retratados del Gótico. Observar sus detalles y buscar el mejor ángulo nos toma un buen rato. Siguiendo camino dejamos Carrer del Bisbe para llegar a la plaza Sant Jaume, antiguo foro romano y sitio donde se cruzaban las dos calles principales de la ciudad. Aquí se encuentran sobre veredas enfrentadas el Ayuntamiento de Barcelona y el Palau de la Generalitat de Catalunya, sede del gobierno catalán. Punto de reunión, de exposiciones, centro de manifestaciones y hasta escenario para conciertos musicales. Es un espectáculo irresistible, para todos los visitantes, los domingos por la mañana cuando la gente se reúne a bailar sardana. Llegado este punto tenemos dos opciones: perdernos en dirección a Via Laietana donde se encuentra el sitio que guarda una de las anécdotas más significativas de este barrio, o tomando la dirección contraria donde una serie de calles sin salida nos encierra en el antiguo barrio judío. Vamos hacia el Call, listos a explorar patios y callejuelas de lo que fue una importante comunidad judía en la época medieval. Por momentos nos resulta un lugar abandonado, ventanas tapiadas, construcciones destruidas. La colectividad judía vivió aquí hasta 1391 cuando, tras una gran matanza, fue expulsada. Restos de una antigua sinagoga descubierta recientemente, la casa del alquimista, lápidas antiguas pueden apreciarse a lo largo de este paseo. Volver al presente Un conjunto de edificios medievales conforma esta plaza. Hernán nos indica que a la izquierda se ubica el Palacio de Lloctinent, donde funcionó la sede del Archivo de la corona de Aragón. Construido con piedra del Montjuic, su estilo se sitúa entre el gótico tardío y el renacentista. Hacia la derecha se puede ver la capilla de Santa Agata, de estilo gótico catalán, construida en 1302 sobre una muralla romana. Hoy su edificio forma parte del Museo de Historia de la Ciudad. La tercera construcción, que se ubica al fondo de esta plaza, es el Palau Reial Major.
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